Desde hace más de quince años acompañamos a familias neuquinas en procesos de divorcio. Y una cosa que aprendimos con el tiempo es esta: la mayoría de los problemas que complican un divorcio se podrían haber evitado con una consulta antes de dar el primer paso. No hablamos de conflictos grandes ni de situaciones excepcionales. Hablamos de cosas concretas: un convenio mal redactado que después genera peleas sobre los viajes del hijo, una deuda en común que uno creyó que quedó